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¿Cómo hacen sus necesidades los astronautas cuando están en el espacio? En este vídeo, Hank Green, investigador y bloguero americano, nos desvela los secretos de los servicios de la Estación Espacial Internacional, que funcionan cuando no hay gravedad.

La vida de los astronautas siempre ha apasionado a todo el mundo, incluso cuando se trata de temas bastante "terráqueos". Hace poco, el investigador y bloguero americano Hank Green se puso manos a la obra para explicar una tarea algo complicada: ¿cómo funcionan los baños de la Estación Espacial Internacional?

En su vídeo el bioquímico nos cuenta todo lo que hay que saber sobre los métodos que permiten hacer tus necesidades sin gravedad.

Un procedimiento delicado

"Como te puedes imaginar, es un tema un poco delicado", confiesa el youtuber a modo de introducción. La primera dificultad: el reducido tamaño de los baños. Si los retretes terrestres tienen una media de 30 a 45 centímetros de diámetro, no se puede decir lo mismo de sus homólogos espaciales, que no sobrepasan los diez centímetros. Para colocarse y mantenerse encima, los astronautas disponen de asas, una especie de ganchos y correas. ¡Está todo pensado!

Además, el procedimento necesita un poco de práctica, que forma parte del entrenamiento que la NASA da a los futuros astronautas. Una vez en posición, se activa un sistema de aspiración que sirve para evacuar los desechos sólidos. No se tiran al espacio, si no que se guardan en un compartimento previsto para ello. Se envían a la Tierra de manera puntual, y se eliminan.

Para la orina hay un sistema diferente. Cada astronauta dispone de un recolector personal: una especie de embudo que engancha a un cubo que conecta con las paredes de la Estación. "Naturalmente, existen dispositivos diferentes para los hombres y las mujeres", recalca Hank Green. En cuanto a la facilidad de uso de estos aparatos, el bloguero no se moja: "Es claramente más fácil para las mujeres".

Reciclaje de orina

Sea como sea, la orina de los astronautas sufre el mismo destino. Se aspira y se recolecta en un depósito de aguas usadas. Desde 2008, y gracias a una máquina que se llama Water Recovery System, los líquidos que entran en ese compartimento se destilan y se purifican con el fin de producir agua potable. Según las estimaciones, el sistema permite producir cerca de 6.8 toneladas de agua al año a base de reciclar no sólo la orina de los astronautas si no también la transpiración y la humedad del ambiente.

(Crédito de la imagen: La NASA) 

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